Hace justo una semana, con todo el calor de agosto que ahora parece haberse esfumado, nos pusimos rumbo a Valencia de Don Juan, un pueblo de León, donde se celebraba el IslaRock. El cartel nos había convencido con sus K’s: Koma y Kaótiko… además de Barricada, Segismundo Toxicómano, La Familia Iskariote, Boikot, Narco y otros tantos grupos del panorama punkrock estatal.
Llegamos con tiempo de sobra para montar la tienda de campaña… más que montar, lanzar la Quechua al aire y ver cómo apenas en un par de segundos teníamos un sitio limpio y seco ¡sobre todo limpio donde dormir!. Tras descubrir que la colchoneta que lleva años dándonos un lugar blando donde dormir se había pinchado, nos pusimos manos a la obra con la tortilla de patata y los tintos de verano.
A las 21,30 en punto pusimos rumbo al recinto, allí, sobre el escenario estaban Barricada tocando los temas de su nuevo disco, “La tierra está sorda”, disco que, dicho sea de paso, no nos ha gustado demasiado y el directo nos llegó a resultar en bastantes momentos muy aburrido. Afortunadamente con el descanso del Drogas y los suyos, parece que todo el mundo recuperó fuerzas y volvieron a las tablas tocando temas de esos que ha son himnos, con una fuerza que por un momento pensábamos que habían perdido y con un público, ahora sí, entregadísimo.
Tras unas tres horas de concierto de Barricada, parada por nuestra parte para ir a cenar algo, salieron a escena Segismundo Toxicómano. Un Placi con las rodillas envueltas en rodilleras no nos dejó descansar ni un segundo, coreamos como locos temas tan conocidos como Las Drogas y perdimos la cabeza con Gaupasa. Hasta ahora no he visto un mal directo de Segismundo Toxicómano y creo que no lo veré nunca.
Justo después de Segismundo, preparaban sonido e instrumentos los navarros Koma, uno de los referentes del metal en España. Los de Pamplona, sin sus trajes ni corbatas, olvidándose ya de la gira de “Sakeo” y pensando en cosas nuevas, nos deleitaron con temas rotundos como Jipis o Jack Queen Jack. Un directo como siempre que nos dejó con ganas de ir a descansar y a reponer fuerzas para el día siguiente.
Con la sensación de que no anocheció nunca, nos levantamos y, tras desayunar algo, nos fuímos a León. No aguantaríamos otra noche durmiendo sobre el suelo. Allí, además de más comida y algo de bebida, nos dimos una vuelta por la ciudad… sin olvidar que la noche anterior había sido fría y comprándome algo de ropa más abrigada que mi look “Tropical Beach”. Al regresar al festival, soñando con algo de hielo que enfriara nuestro tinto de verano, nos regalamos 40kms buscando una gasolinera abierta y que vendiera hielo, algo imposible por la provincia de León, así que un amable camarero nos acabó regalando un hielo indestructible que, aún 24 horas después, al volver a casa, seguía casi entero.
Muchos de los grupos de la tarde los escuchamos desde las tiendas, descansando y cogiendo fuerzas para ir a ver a Kaótiko, grupo que presentaba su último disco: “Reacciona”. Cogimos primera fila y disfrutamos de lo lindo. Tocaron tanto temas nuevos como viejos, sin olvidar, alguno de los desaparecidos Kaos Etíliko.
Aprovechamos el parón del cambio y Banda Jachís para ir a cenar algo y alabar a nuestro hielo y retomamos los conciertos justo para los renacidos Narco, los cuales no perdieron la ocasión de tocar sus ya más que míticos temas: Tu dios de madera y Matanza Cofrade.
Con Narco cerramos la noche, el cansancio y la idea de la vuelta a casa nos invitaban a ir a dormir algo. Boikot lo escuchamos desde la cálida tienda de campaña y con Escuela de Odio no pudimos sino dormirnos.
Por la mañana amenazaba lluvia, la recogida fue rápida y casi sin darnos cuenta, estábamos en casa limpiando toda la suciedad de la tienda de campaña.



